Lidia Pascual - Vidente y tarotista

Lectura de manos

El arte de leer nuestro futuro

Quiromancia.

Son tres las lineas que gobiernan la palma de la mano: la de la vida, la de la cabeza, y la del corazon, y mediante el estudio de ellas se pueden llegar a conocer muchos detalles de los sentimientos y del futuro. Hay que tener bien en cuenta que no hay dos manos iguales y con el mismo trazado. Es bastante importante comenzar el estudio de la lectura de una mano tras realizar un perfil con los datos de la infancia y juventud de la persona y, si es posible, observar las palmas del padre y la madre.

quiromancia01Segun la mano al completo, analizando formas y texturas, la quirologia y quiromancia distinguen cuatro temperamentos: nervioso (personas imaginativas, meticulosas, muy detallistas, exageradas, impresionables y muy polivantes); bilioso (lentos, metodicos, bastante susceptibles y de enorme teson y voluntad); linfatico (colericos pero dotados de control, apaticos, tranquilos, sensuales); y sanguineo (personas muy vitales, obsesivas, con reflejos, resistentes y protectoras). Los quiromantes analizan escrupulosamente la palma de la mano, y una de las cosas que mas tienen en cuenta es ver bien los montes, relacionados cada uno con un planeta,  y que estan en las terminaciones de los dedos. Cuanto mas abultado es el monte, las cualidades que le ha otorgado el planeta de su nombre a esa persona crecen en exceso e incluso tienden a convertirse en defectos. También un monte hundido indica rasgos negativos en la vida de dicha persona. Lo mejor es tener un monte normal, y asi las influencias de los astros seran bastante buenas.

¿De dónde procede la quiromancia?

Como todas las artes adivinatorias, su historia viene de muy antiguo, y sus orígenes se emparentan con los de la astronomía y las matemáticas. Se tienen indicios de que la quiromancia se practicaba ya en la India, Mesopotamia, Egipto, China e India, e incluso entre las poblaciones de la América precolombina. Sin embargo, la quiromancia antigua era más bien quirosófica: su finalidad no era adivinar el futuro, sino que había en ella un componente místico, y muchas veces también curativo. En el Vasishtha, un antiguo texto védico que data de 2000 años a.C., se menciona ya este arte, que era «muy difundido y respetado». La propia Biblia la cita también: «Ello será como señal sobre tu mano y como memorial ante tus ojos, para que la ley de Yahvé sea en tu boca, porque con mano fuerte te ha sacado Yahvé de Egipto» (Éxodo, 13-9); «En la mano de toda la humanidad pone [Yahvé] un sello, de suerte que todos los hombres conozcan su obra» (Job, 37-7). En China se han hallado textos quirománticos anteriores al siglo IV a.C., que parecen hacer referencia a otros muy anteriores aún, desgraciadamente perdidos.

El origen de la quiromancia es oriental. Llegó a Europa a través de la Grecia clásica y sus contactos con Oriente y sobre todo con Egipto, como atestiguan algunos textos de Aristóteles y otros contemporáneos suyos. En ese punto se inició su vertiente adivinatoria, puesto que los griegos mostraban una gran inclinación a todo lo oracular. De ahí, el conocimiento pasó a Roma, que bebió abundantemente en las fuentes griegas. La descomposición del imperio romano trajo consigo la decadencia de todo el esplendor alcanzado por las civilizaciones antiguas, dando paso a la tenebrosidad de las edades oscuras. Durante la Edad Media, los gitanos, ese extraño pueblo de origen incierto que se extendió en su vagabundear por toda Europa, fueron prácticamente los únicos que mantuvieron encendida la llama de la quiromancia, junto con la de otras artes tan secretas como prohibidas por la estricta e intolerante iglesia Católica de la época. Evidentemente, eso trajo consigo una profunda degradación de la antigua ciencia, que perdió buena parte, por no decir la totalidad, de su naturaleza mística y filosófica, convirtiéndose en un mero instrumento de adivinación. Habría que esperar a los siglos XIV-XV para ver el renacer de la quirología. El primer texto impreso de quiromancia que se conserva fue publicado en 1475, aunque se supone que fue escrito algunas décadas antes: el Die Kunst Chiromantie, de Johann Hortlich. A partir de entonces, el interés por esa disciplina fue creciendo paulatinamente, no sólo a nivel esotérico, sino también y sobre todo a nivel científico. Aparecen obras de quiromancia que tratan de sus aspectos filosóficos, medicinales y adivinatorios.

quiromancia02El Renacimiento, con su interés hacia todo lo nuevo y sorprendente, se ocupa profusamente de ella, e incluso la imprenta del Vaticano traduce un antiguo texto griego sobre el tema. Los grandes ocultistas, como Heinrich Cornelius Agrippa y su contemporáneo Paracelso, se ocupan de ella también. En la corte francesa la quiromancia se pone de moda, e incluso Napoleón tiene a su servicio una famosa quiromántica, Marie-Anne le Normand.


En el siglo XIX la quirología adquiere carta de dignidad, al empezar a ser estudiada desde un punto de vista cientifíco. Casimir D’Arpentigny, que fue oficial del ejército de Napoleón, es la figura más sobresaliente de esta época, y es considerado como el creador de la quirognomía; su obra “Les mysteres de la main”, aparecida en 1859 con un enorme éxito de público, sienta las bases de la quirología como ciencia. A partir de entonces, el desarrollo moderno de la quiromancia ha seguido dos caminos distintos y paralelos: por un lado, la quiromancia «mística» y adivinatoria; por el otro, la quirología o quiromancia «científica». De la quirología se derivó, gracias a los trabajos pioneros de Sir Francis Galton, el estudio de las huellas dactilares, hoy de amplísimo uso en todo el mundo.

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